Conspiración Invasiva (trigésimo segundo dominical 2.016)

La Degradación Ambiental, Conspiración Invasiva

El quiebre espiritual de la sociedad, la supresión de un futuro esperanzador, la implantación de un presente continuo, vivido en angustia y la degradación ambiental son parte de una gran conspiración invasiva.

Me siento cómo el  protagonista de una película, que viene del futuro y advierte a sus paisanos, que están siendo víctimas de una invasión supranacional, qué deben reaccionar o serán destruidos,  por los usurpadores que fungen de amigos y de continuar con la tendencia de permisividad con la corrupción, serán extranjeros  en su propia tierra, pagando hasta por el aire que respiran, vía servicios públicos.  

Los asaltantes advierten, que deben borrar todo vestigio de paraíso natural en el consciente de sus habitantes, ‘antes de’, antes de la depredación ambiental total, ‘antes de’, hacer el inventario arbóreo del planeta para promover conservación y queden las riquezas naturales del territorio Colombiano cómo  capital natural para toda la humanidad, ‘antes de’, los habitantes empiecen a defender con ahínco,  páramos, ríos, humedales, océanos, bosques, selvas de la explotación minera, ‘antes de’, el derecho al agua sea un derecho inalienable e inembargable, ‘antes de’, la defensa de la tierra en la gran resistencia.

Los invasores quieren depreciar el valor del territorio para comprar barato o adquirirlo con la simple gestión de las vías de hecho y cohecho.

Las tierras productivas y desarrolladas en Colombia, tienen un alto valor en el contexto nacional e internacional;  tanto así, que los ganaderos Neozelandéses , se quejan de los elevados precios para producir leche y carne en Colombia, tomando como costo directo el precio de la tierra y reclaman a su par Colombiano, la obligatoria necesidad de bajar esté rublo para poder hacer las inversiones pertinentes para desarrollar el sector desde su conocimiento y praxis.

Miremos nuevamente el planteamiento invasivo:  quiebre moral y material de la sociedad  -quiebre moral corresponde a no tener evento motivacional de apego por el propio terruño-, degradación ambiental, cambio climático, locomotora minera, importación masiva de productos básicos y altos costos de producción; la vieja técnica de comprar barato, hablando mal del producto, dejando la sensación de hacer un favor al adquirir cañengo, al ofertar por una tierra derruida por los pecados de sus tenedores.

Entregar las llaves del país vía acuerdos comerciales con otros países, para establecer competencia directa de lo que producimos, con la inadecuada premisa “libre competencia, más equilibrio estratégico para las partes”  que busca igualdad de competencia, con la injerencia desbalanceadora para el local, preferenciando  a los nuevos competidores, aceptando la suma de requerimientos  incumplibles, por la simple ineficiencia del Estado, en materia aduanera, sanitaria y de vigilancia y control a unos tratados qué deben ser recíprocos en materia laboral. Pues la mayoría de productos producidos por los países firmantes son fabricados o producidos en China o paraísos fiscales y laborales, donde es imposible seguir la trazabilidad de los mismos.

Los sátrapas hedonistas que nos gobiernan, son sujetos sin alma y sin resquemor, son la corrupción qué nadie ubica (abstractos), por la incomprensible actitud de gobernar para destruir su propia tierra y su propia gente. 


 Jorge Enrique Moncada Angel 
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