El Agente Climático (cuadragésimo sexto dominical 2.016)

Agente del Cambio Climático





Llevamos aproximadamente tres décadas tratando de activar la consciencia y la razón relacionado con la responsabilidad personal y comunitaria del efecto cambio climático -calentamiento global- de/por nuestras acciones, hábitos y modo de vida.

Todavía existen escépticos, negacionistas y opositores a la teoría del cambio climático causado por el hombre. Algunos lo atribuyen a un ciclo natural de bajas y altas temperaturas y otros más fanáticos al cambio del eje geo-estacional, geo-espacial de rotación de la tierra en la bóveda celeste.

Teorías sofísticas que citan cómo puntual efecto la  destrucción de la Atlántida, el continente mitológico y el desplazamiento de la raza “superior” que sobrevivió al cataclismo.

Reza el eufemismo: ‘hecatombe climática es inevitable, defensiva y ofensiva según la teoría’ “mística”.

Veo aberraciones, tales como competencia desleal para impulsar el cambio climático.  Achacar a las vacas la responsabilidad por producir gases de efecto invernadero (metano). Y en respuesta, detractores de este argumento, señalan a los pesticidas, fungicidas, herbicidas utilizados en la agricultura por procurar desertificación, contaminación de aguas y muerte de insectos como las abejas, cuya desaparición causarías la interrupción del ciclo de fertilización de las flores, por ende desabastecimiento alimentario por falta de cosechas.

Los productores de motores de combustión para automóviles señalan a los fabricantes de motores para aviones como lo grandes contaminantes, y la industria aeroespacial insta a producir medios masivos de transporte, desestimando el uso del automóvil.

Otros más osados cómo Stephen Hopkins promueve la colonización espacial como la vía más efectiva para preservar la especie humana y el único camino para supervivencia particular del conglomerado. Yo comparto está afirmación sin desconocer los peligros que acarrearía la carrera espacial y la demanda de “tierras raras”, minerales y recursos para esta empresa.

Otros “insinúan” la eugenesia para controlar la superpoblación y  así mitigar el cambio climático. La más conocida “insinuación” es la incrustación y proliferación de guerras estratégicas por cuenta del control de territorios y recursos hídricos-minero-energéticos, con los consecuentes embates para fin fáctico o en defecto desplazamiento forzado de población para migraciones oceánicas, transcontinentales. (Población del África subsahariana, Medio Oriente vía a Europa).

La política y el complejo manejo del mundo demuestran tener cierta congruencia entre las oportunidades generales e individualización del ser humano. 

Todas las personas son “gestoras” de su propio devenir en medio de los profundos cambios que se generan por el cambio climático y superpoblación. Ningún ser humano tiene derecho en decidir el futuro de sus congéneres, sección poblacional, pueblo, raza, país, territorio, sino es por medio de las vías democráticas y en el marco de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.

Ser gestor de cambio climático es aceptar la responsabilidad por las emisiones directas e indirectas que genera. Agente de toma de acciones  -agente humanitario –agente de mitigación- agente para reducir efecto global del miedo y desmoralización humana –individualizando- gestionando cambios de hábitos, consumos y actuando en pro- de mí responsabilidad de mitigar mi propio calentamiento global y el que me rodea.

Soy agente climático para hacer del cambio climático un gestor de consciencia global.

Jorge Enrique Moncada Angel 
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Conspiración Invasiva (trigésimo segundo dominical 2.016)

La Degradación Ambiental, Conspiración Invasiva

El quiebre espiritual de la sociedad, la supresión de un futuro esperanzador, la implantación de un presente continuo, vivido en angustia y la degradación ambiental son parte de una gran conspiración invasiva.

Me siento cómo el  protagonista de una película, que viene del futuro y advierte a sus paisanos, que están siendo víctimas de una invasión supranacional, qué deben reaccionar o serán destruidos,  por los usurpadores que fungen de amigos y de continuar con la tendencia de permisividad con la corrupción, serán extranjeros  en su propia tierra, pagando hasta por el aire que respiran, vía servicios públicos.  

Los asaltantes advierten, que deben borrar todo vestigio de paraíso natural en el consciente de sus habitantes, ‘antes de’, antes de la depredación ambiental total, ‘antes de’, hacer el inventario arbóreo del planeta para promover conservación y queden las riquezas naturales del territorio Colombiano cómo  capital natural para toda la humanidad, ‘antes de’, los habitantes empiecen a defender con ahínco,  páramos, ríos, humedales, océanos, bosques, selvas de la explotación minera, ‘antes de’, el derecho al agua sea un derecho inalienable e inembargable, ‘antes de’, la defensa de la tierra en la gran resistencia.

Los invasores quieren depreciar el valor del territorio para comprar barato o adquirirlo con la simple gestión de las vías de hecho y cohecho.

Las tierras productivas y desarrolladas en Colombia, tienen un alto valor en el contexto nacional e internacional;  tanto así, que los ganaderos Neozelandéses , se quejan de los elevados precios para producir leche y carne en Colombia, tomando como costo directo el precio de la tierra y reclaman a su par Colombiano, la obligatoria necesidad de bajar esté rublo para poder hacer las inversiones pertinentes para desarrollar el sector desde su conocimiento y praxis.

Miremos nuevamente el planteamiento invasivo:  quiebre moral y material de la sociedad  -quiebre moral corresponde a no tener evento motivacional de apego por el propio terruño-, degradación ambiental, cambio climático, locomotora minera, importación masiva de productos básicos y altos costos de producción; la vieja técnica de comprar barato, hablando mal del producto, dejando la sensación de hacer un favor al adquirir cañengo, al ofertar por una tierra derruida por los pecados de sus tenedores.

Entregar las llaves del país vía acuerdos comerciales con otros países, para establecer competencia directa de lo que producimos, con la inadecuada premisa “libre competencia, más equilibrio estratégico para las partes”  que busca igualdad de competencia, con la injerencia desbalanceadora para el local, preferenciando  a los nuevos competidores, aceptando la suma de requerimientos  incumplibles, por la simple ineficiencia del Estado, en materia aduanera, sanitaria y de vigilancia y control a unos tratados qué deben ser recíprocos en materia laboral. Pues la mayoría de productos producidos por los países firmantes son fabricados o producidos en China o paraísos fiscales y laborales, donde es imposible seguir la trazabilidad de los mismos.

Los sátrapas hedonistas que nos gobiernan, son sujetos sin alma y sin resquemor, son la corrupción qué nadie ubica (abstractos), por la incomprensible actitud de gobernar para destruir su propia tierra y su propia gente. 


 Jorge Enrique Moncada Angel 
Séptimo Aniversario Almacén Oporto Cartago, 7 años empoderados del timón del destino

Reality Show, Desarrollo y Cambio Climático ( Vigésimo primero) Dominical

La palabra clave en este escenario del cambio climático es:
DESARROLLO. 

El desarrollo es el PIB de los países. Es cuantificable pero en realidad no es sostenible, por la gran cantidad de recursos que malgasta. 

“Las crisis económicas son pasajeros, pero los efectos negativos del cambio climático son permanentes” y degenerativos. 

¿Qué puede significar el desarrollo para la tecnogracía?, El desarrollo puede significar obras de cemento e infraestructura, también explotación petrolera en zonas forestales  o en polígonos de arrecifes de coral. El desarrollo puede significar para los tecnócratas una carretera partiendo una selva virgen, minería en los páramos y explotación aurífera en las estrellas hídricas. 
El desarrollo también puede ser fuente de pobreza, contaminación, daño en la salud humana y generar corrupción y la corrupción traer más pobreza y la pobreza generar depredación ambiental y más  contaminación. 

El desarrollo además es ser una burbuja, como lo es la burbuja inmobiliaria o es el esquema ponzí.

El desarrollo es el agujero negro del cambio climático, creado por la tecnogracia.

La humanidad necesita una meta en conjunto, una motivación grupal, una unión de esfuerzos tangibles, una competencia por la conquista espacial, un reality show para crear soluciones reales, con resultados palpables entre los grandes poderes. 

Sólo en ese momento encontraremos un punto de inflexión al desastre del cambio climático y sólo en ese instante “el desarrollo” podría crear soluciones competentes para el cambio climático.

Jorge Enrique Moncada Angel  
Publicación Patrocinada por Almacén Oporto Cartago. “El mejor papá del mundo tú papá”