El Peligroso Espacio Público Privatizado (Décimo Cuarto) Dominical

Los Parques Políticos de Cartago
El Peligroso Espacio Público Privatizado


Jorge Moncada Angel
No me gano enemigos que ya tengo, ni loterías que no compro, son 20 de pecho para defensores del espacio público privatizado.

Grupos jerárquicos con sobrada influencia política,  defienden sus derechos quitados a otros con muestras de carácter irascible, conflictivo, sectario,  sátrapa, ostentando en comodato un parque de ciudad,  un espacio público, es este caso, el Parque Luis Alfonso Delgado de Cartago, frente a bomberos voluntarios. Esto nunca debió ser, es una práctica que no debe repetirse en una población con clase política de características ya  mencionadas, que contrasta con  una base popular sobrada de buena gente.
Lo digo, porque en mí acontecer como ambientalista de pueblo, jamás he teniendo palabra entera con protagonistas, antagonistas o detractores ideológicos. Tal vez medio vocablo de interpretación de mi origen burgués, al defender causas populares ambientalistas, pero no ha pasado de un “pero con mucho respeto” de un pitbull.  

Aunque los directos comodatarios del Parque Luis Alfonso Delgado, me instaron a escribir mí epitafio, amarrarme la soga y me dieron de baja desde el vocabulario, muchos días antes de la puesta en tablas de la campaña política para Alcaldía y Concejo. Sin tener en cuenta que todos estos ítems son contrarios a la “Teoría Del Mundo Hostil” que rige mi vida, desde la resistencia. 




Como he señalado, desde el inicio de mí columna dominical número 14 del 2.016, los comodatarios del Parque Luis Alfonso Delgado, es un grupo jerárquico, con visos políticos, de los cuales he podido relacionar varios elementos accionantes: jurídico Cámara de Comercio de Cartago, ex representante a la Cámara (vinculado con la salud), actual diputada del Valle, afines gobernación del Valle, compartidarios Alcaldía de Cartago, Cámara de Comercio y gerencia Norte. No es de sorprender que desde ese sitio expoliado a la comunidad gobiernen a Cartago con las vísceras, cubriendo su oscuro proceder con la cortina de los bordados y el turismo del pueblo.

Analizando el caso, llegué a la conclusión, que debo  ser sentado en un tribunal de arbitramento, por mis señalamientos temerarios. Aunque surge la pregunta ¿Quién sería el árbitro en Cámara de Comercio de Cartago, sí está sentado en el banquillo de los acusados?

Favor no privatizar los parques de la ciudad para evitar soliloquios dentro de ellos.

No compré boleta para representación en dicho lugar, ni opiné a favor o en contra de su ubicación hasta la publicación de esta columna. 

Jorge Enrique Moncada Angel
Revista Virtual de Opinión Pública
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