Deforestación (cuadragésimo séptimo dominical 2.016)

Deforestación

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Tengo deforestado el corazón, el civismo, la cultura ciudadana, la fe en él otro y la creencia en cualquier liderazgo en pro del  bienestar común de mis paisanos. 

No es la deforestación de los individuos arbóreos, permitida, aceptada y normalizada por las fuerzas vivas de una ciudad, la que causa el más grande deterioro ambiental…NO. Es el calentamiento global, la actitud frente al “quejoso” ambientalista, tildado de“enemigo del progreso”, agredido, asesinado y perseguido por el estamento en general. 

Dicha persecución y estigmatización es parte de la estrategia para ejecutar sin problemas, ni tropiezos las obras contratadas, sin tener en cuenta la defensa de lo ambiental. 


Desde que inicié acciones para detener la tala de los samanes de Cartago, siempre me embargó el temor de no lograr el cometido. Cuál es: la buena educación y la defensa de las zonas verdes y espacio público. De lo contrario, al fracasar, se deseducaría. Se daria paso al NO futuro: juventudes que creerán que talar árboles, es sinónimo de progreso. Generación de ciudadanos indolentes  y gestores de políticas depredadoras en su entorno natural, anti-políticas en función de la búsqueda del lucro y no de la conservación y sostenibilidad.

La vigencia paisajística de los árboles es los centros urbanos, pasó a segundo plano.  En las ciudades, ya no tenemos árboles o casi no. Pero lo más preocupantes es: estamos dejando un negativo ejemplo a los nuevos agentes sociales para que no les importen los árboles, la naturaleza y/o se guíen por el lucro, más no por el sentido común de estar ligados a los mencionados entes por la necesidad intrínseca humana de respirar oxígeno, que los mismos árboles producen, siendo además descontaminadores de las poluciones. Además efectivos capturadores de CO2, que emanan las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles para el transporte, industria, y la emisiones propias de los hogares.



La deforestación es un régimen de terror ciudadano, por su connotación totalitaria, deja huella de angustia existencial en sus víctimas y victimarios. Trascendiendo una  plantilla de sistema opresor: aprendida y aplicada por ambos. El dolor causado a las víctimas en ciertos momentos es replicado por acción u omisión- motivado por las circunstancias, inducido por la propia o extraña determinación de repetir el único ejemplo que conoce: dañar, talar y destruir.

Repetir, repetir y repetir malos ejemplos, son las consecuencias que deja la administración de la doble moral política y administrativa. ¿Para qué se politiza y monetiza la gestión ambiental?, sino es para cohechar con firmas de ingeniería, empresas mineras o acceder a puestos administrativos para sentenciar  vía resolución gobernativa la muerte de árboles, intervención de ecosistemas endémicos completos, autorizar las fumigaciones con glifosato en selvas de Colombia, autorizar rellenos sanitarios, minería en páramos, minería cerca a centros urbanos, minería en estrellas hídricas y ser cohorte de expropiación, desplazamiento forzado, desapariciones y demás vejámenes que trae la locomotora minera 100 % estatal, 100 % privado, extractivista, desmembradora territorial y social. Todo lo anterior es cercanamente descriptivo y fidedigno testimonio de lo hace el ministerio del medio ambiente y las corporaciones autónomas.
¿Cómo reforestar nuevamente el corazón de las personas?, creo que resarciendo el daño causado a los movimientos ambientales, por usurpación ideológica que padecen y deteniendo las vías de hecho y anquilosamiento en contra de su misión, labor e impulso. 

Jorge Enrique Moncada Angel

Cartago, Regalías Sin Raíces (cuadragésimo segundo dominical 2.016)

Cartago, Regalías Sin Raíces



Los ambientalista de Cartago realizaron visita a terreno: construcción, Avenida Santa Ana y Obras complementarias que adelanta el Consorcio Villa de Robledo. (Consorcio foráneo con nombre regional).

Desde la zona cero de la obra: la plaza de ferias. Encontramos maltrato a los árboles que siguen aún en pie, y fueron salvados por los ambientalistas. Estos árboles son golpeados por la maquinaria y clavados con enormes puntillas para realizar la separación con tela, senderos peatonales y zonas de trabajo.


El espíritu de maltrato, ha sido la común herramienta desde el inicio de la obra. Son malas maneras las que utilizan la clase política y contratantes para menospreciar a la comunidad, tales como engaño, desinformación, silencios administrativos – camino que usan  para relacionarse  con los “quejosos ambientalistas”-, que velan  por el derecho al ambiente sano,  derecho al esparcimiento y  dignas zonas verdes. 


El desprecio a las veedurías ciudadanas es tan grande,  que los accionantes de la audiencia pública ambiental, desarrollada el 23 de noviembre de 2.015, para oponerse a la tala de árboles, tuvieron que interponer una acción de tutela por la vulneración al debido proceso e información, cuyos derechos fueron transgredidos por la Corporación Autónoma Regional CVC, al no comunicar debidamente la resolución salida de la audiencia pública. (audiencias, que según Corporaciones Autónomas son informativas, no de debate o decisorias). 

Vale recordar, que el Tribunal Superior de Buga, encontró vulnerado el derecho al debido proceso e instó u “obligó” a la CVC a rehacer la resolución, con el acompañamiento de la comunidad (cosa que no cumplió). Tramite administrativo de  aprovechamiento forestal que pidió la Alcaldía de Cartago para el inicio de la obra.

Aquí surgen varias preguntas: ¿por qué la CVC no rehízo la resolución, llamando a la comunidad a realizar la Audiencia Pública para hacer un ‘acompañamiento integral a la intervención’? (De hecho fue la comunidad quien pidió la audiencia pública para oponerse a la tala, NO la CVC) cuál quedó en entre dicho por el fallo del Tribunal Superior de Buga.
¿Por qué iniciaron la tala de los árboles, sí la resolución quedó sin valides por el efecto de la tulela interpuesta?, ambas acciones son un desacato.

Rehecha la resolución a su antojo, el Consorcio Villa de Robledo, tala más árboles, de los que tienen permiso: hasta el momento se han contabilizado 10 individuos arbóreos talados sin aval de erradicación. Pero la CVC parece que desapareció de la atmósfera de la ciudad, no hace actos de presencia, ni control.  Es una violación fragrante de normatividad  nacional, multilateral y clara cesación de sus funciones.
Los proyectos de regalías en Cartago, no tienen raíces, ni sentimientos, ni consideración con los ciudadanos, ni con el medio ambiente por el hecho de usurpar el civismo y arraigo por la comarca.
Son proyectos con recursos de regalías realizados por grupos satélites  de contratación con filosofía nómada, que llegan, destruyen, aprovechan y se echan a perder. (la comunidad teme que quede en el limbo la reposición arbórea).

Es el caso del proyecto de regalías destinado a los Bordados de Cartago. Se realizó, y no dejó sino “pesares”. Puntualmente, división, falta de insumos, falta de maquinaria, falta de agremiación, falta de visibilización de las bordadoras, falta de reconocimiento a los artesanos, falta de equipos. Lo más triste del proyecto es el empujón para seguir en la pobreza, en la trastienda y el olvido a nobles y humildes artesanas, que continúan condenadas a la informalidad laboral, explotación y esclavitud moderna. 

Un proyecto de  $ 5.000 millones, que sólo dejó millas acumuladas en las aerolíneas por “viajes a Miami” de unos cuantos nuevos cartagüeños y unas pobres notas periodística sobre agencias de modelaje. Qué cumplió más la función de publirreportaje comercial privado, que proyecto de capital humano de la  Villa de Robledo.

El pueblo de Cartago es mayúsculo frente a sus gobernantes, tiene un alma tan grande, que no puede tener cabida en medio de la corrupción reinante de la administración municipal,  departamental y CVC.

No dejemos que la vida,  rehaga y recomponga el túnel bordado de árboles,  que perdimos por  el insaciable  lucro impúdico de los nómadas de la corrupción, profesionalizados en contratos de regalías y muy bisoños en la reposición arbórea y trato humanizante… Luchemos – Más árboles, menos corrupción. 

Jorge Enrique Moncada Angel

EcoCrimen Avenida Santa Ana Cartago (cuarto dominical 2.016)


EcoCrimen Avenida Santa Ana Cartago

Para los que no conocen la historia y la quieren escribir, el mejoramiento y construcción Avenida Santa Ana y obras complementarias de Cartago es un proyecto vial apalancado con plata del sistema nacional de regalías de petróleo SGR, cuyo oscuro principio es el OCAD Pacífico (Órgano Colegiado De Administración y Decisión)  quien tiene la función de definir la inversión de los recursos SGR. Estos proyectos deben tener ingredientes de competitividad y desarrollo para las regiones, además necesitan demostrar el aporte al crecimiento regional y no local.

El entorno teórico de la obra no cumple ni  parcialmente con estos objetivos de desarrollo regional,  es una obra sin articulación vial local, menos regional y sin corazón con la madre tierra, pues va en contravía de las políticas de crecimiento sostenible global, basadas en interacción con la naturaleza, conservación, ambiente sano, disminución de gases de efecto invernadero, reforestación, arboricultura urbana, silvicultura urbana y demás tópicos vinculantes de los acuerdos COP 21 de París 2.015, del Acuerdo Marco para el Cambio climático de las Naciones Unidas 1.994  y su refrendación por la ley 164 de 1.995 Colombia.

Obra diseñada para satisfacer intereses particulares primarios y locales,  como beneficiar carpinterías, siniestro comercio del carbón vegetal, contratos de erradicación arbórea con subcontratación a terceros; atizando la corrupción local y regional de la corporación autónoma Regional del Valle del Cauca CVC, para otorgar permisos en un cielo de irregularidades y silencios cómplices de los entes de control. Ni hablar de los gestores de la obra,  quienes participaron  Ad Honórem es dichas decisiones,  quienes prefirieron postular una obra inútil, para cometer un EcoCrimen en Cartago y talar  hermosos árboles como samanes, ceibas, piñones de oreja, acacias, palmas botella, pinos, leucaénas, guácimos, vainillos, ébanos, matarratones,  y especies endémicas con múltiples ecosistemas y micro climas propios llenos de frescura y diseño urbanístico construido durante cientos de años como regalo para una ciudad tan calurosa  como Cartago. Árboles cruelmente puestos en la palestra pública como asesinos de irresponsables conductores, señalados por causar una calamidad pública virtual por su existencia, renegados para erradicación por edad o supuestos determinantes del deterioro de las vías y no de la negligencia burocrática de SGR,  OCAD, CVC, Alcaldía Municipal y Gobernación del Valle,  ejemplos del verdadero clientelismo, voceros de la corrupción cínica rampante de los Representantes y Senadores. Causantes de todos los males de Cartago. Una clase política surgida de la persecución a los carteles de la droga, para terminar refugiándose en la política local para remplazar el negocio perdido.  

Realmente es injusto poner a los árboles hablar por ellos mismos, a defender o a ser defendidos por la especie que depreda el planeta y lo destruye. El ser humano está cosechando la variabilidad climática qué sembró, un comportamiento hostil de la naturaleza con su agresor, por eso defendámonos de nosotros mismo conservando lo que nos queda.   







Doña Ercilia Afectada directa de EcoCrimen Avenida Santa Ana Cartago, denuncia abusos y burlas de la concesionaria Villa de Robledo Avenida Santa Ana