Cartago, Regalías Sin Raíces (cuadragésimo segundo dominical 2.016)

Cartago, Regalías Sin Raíces



Los ambientalista de Cartago realizaron visita a terreno: construcción, Avenida Santa Ana y Obras complementarias que adelanta el Consorcio Villa de Robledo. (Consorcio foráneo con nombre regional).

Desde la zona cero de la obra: la plaza de ferias. Encontramos maltrato a los árboles que siguen aún en pie, y fueron salvados por los ambientalistas. Estos árboles son golpeados por la maquinaria y clavados con enormes puntillas para realizar la separación con tela, senderos peatonales y zonas de trabajo.


El espíritu de maltrato, ha sido la común herramienta desde el inicio de la obra. Son malas maneras las que utilizan la clase política y contratantes para menospreciar a la comunidad, tales como engaño, desinformación, silencios administrativos – camino que usan  para relacionarse  con los “quejosos ambientalistas”-, que velan  por el derecho al ambiente sano,  derecho al esparcimiento y  dignas zonas verdes. 


El desprecio a las veedurías ciudadanas es tan grande,  que los accionantes de la audiencia pública ambiental, desarrollada el 23 de noviembre de 2.015, para oponerse a la tala de árboles, tuvieron que interponer una acción de tutela por la vulneración al debido proceso e información, cuyos derechos fueron transgredidos por la Corporación Autónoma Regional CVC, al no comunicar debidamente la resolución salida de la audiencia pública. (audiencias, que según Corporaciones Autónomas son informativas, no de debate o decisorias). 

Vale recordar, que el Tribunal Superior de Buga, encontró vulnerado el derecho al debido proceso e instó u “obligó” a la CVC a rehacer la resolución, con el acompañamiento de la comunidad (cosa que no cumplió). Tramite administrativo de  aprovechamiento forestal que pidió la Alcaldía de Cartago para el inicio de la obra.

Aquí surgen varias preguntas: ¿por qué la CVC no rehízo la resolución, llamando a la comunidad a realizar la Audiencia Pública para hacer un ‘acompañamiento integral a la intervención’? (De hecho fue la comunidad quien pidió la audiencia pública para oponerse a la tala, NO la CVC) cuál quedó en entre dicho por el fallo del Tribunal Superior de Buga.
¿Por qué iniciaron la tala de los árboles, sí la resolución quedó sin valides por el efecto de la tulela interpuesta?, ambas acciones son un desacato.

Rehecha la resolución a su antojo, el Consorcio Villa de Robledo, tala más árboles, de los que tienen permiso: hasta el momento se han contabilizado 10 individuos arbóreos talados sin aval de erradicación. Pero la CVC parece que desapareció de la atmósfera de la ciudad, no hace actos de presencia, ni control.  Es una violación fragrante de normatividad  nacional, multilateral y clara cesación de sus funciones.
Los proyectos de regalías en Cartago, no tienen raíces, ni sentimientos, ni consideración con los ciudadanos, ni con el medio ambiente por el hecho de usurpar el civismo y arraigo por la comarca.
Son proyectos con recursos de regalías realizados por grupos satélites  de contratación con filosofía nómada, que llegan, destruyen, aprovechan y se echan a perder. (la comunidad teme que quede en el limbo la reposición arbórea).

Es el caso del proyecto de regalías destinado a los Bordados de Cartago. Se realizó, y no dejó sino “pesares”. Puntualmente, división, falta de insumos, falta de maquinaria, falta de agremiación, falta de visibilización de las bordadoras, falta de reconocimiento a los artesanos, falta de equipos. Lo más triste del proyecto es el empujón para seguir en la pobreza, en la trastienda y el olvido a nobles y humildes artesanas, que continúan condenadas a la informalidad laboral, explotación y esclavitud moderna. 

Un proyecto de  $ 5.000 millones, que sólo dejó millas acumuladas en las aerolíneas por “viajes a Miami” de unos cuantos nuevos cartagüeños y unas pobres notas periodística sobre agencias de modelaje. Qué cumplió más la función de publirreportaje comercial privado, que proyecto de capital humano de la  Villa de Robledo.

El pueblo de Cartago es mayúsculo frente a sus gobernantes, tiene un alma tan grande, que no puede tener cabida en medio de la corrupción reinante de la administración municipal,  departamental y CVC.

No dejemos que la vida,  rehaga y recomponga el túnel bordado de árboles,  que perdimos por  el insaciable  lucro impúdico de los nómadas de la corrupción, profesionalizados en contratos de regalías y muy bisoños en la reposición arbórea y trato humanizante… Luchemos – Más árboles, menos corrupción. 

Jorge Enrique Moncada Angel

Ciudad, Campesinos y Árboles (trigésimo dominical 2.016)

Árrbol talado en la Alcaldía de Cartago para hacer un “adorno” 

Jorge Moncada Angel

Coexistir en ciudad ha valorizado en el imaginario colectivo, el sentimiento del aglutinado popular de ser parte de algo, un híbrido multimodal con miles de cabezas, un conjunto llamado vulgo. Los ciudadanos ven por encima del hombro a su paisanos campesinos, unos elementos dispersos, con pocos vecinos y muchas necesidades. Entre más grande la urbe, más asentado el sentimiento anti campesino, más irracional la propia marginación de sus ciudadanos y más cruel la tala de árboles. 

Sin embargo, pertenecer a la polis, no da vergüenza, así la estratificación social sea notoria y los centros habitacionales tengan marcas profundas de inequidad, en algunos casos, carencia absoluta de servicios públicos, agua potable y sanidad.

Con estas conclusiones, nos podremos dar cuenta de la extrema pobreza y bajo enfoque estimativo que vive el campo Colombiano y la errónea relación entre”progreso” y árboles en las ciudades. 

Punto y aparte.

El campesino Colombiano es un árbol emblemático, el símbolo de la soberanía alimentaria, el último fortín de seguridad nacional. Sin el campesino y la producción agrícola nacional estamos a merced de cualquier invasión, militar, ideológica, comercial o todas las anteriores, cómo la que vivimos actualmente.  Es imposible defender una nación sólo con armas, se necesita además la comida y el capital humano para superar las crisis del sitio. 

Comparo a los campesinos con los árboles citadinos, reductos verdes en medio de la obra gris de agresividad y marginalidad urbana.

Los árboles son elementos esperanzadores en la pena del cemento -Frescura en el sofoco de la corrupción política-los árboles son disonantes cantos de valor supremo -entonan el trinar de los pájaros sobrevivientes- árboles citadinos y pájaros nos recuerdan al campesino, que de sol a sol, golpea la tierra, no cómo castigo, sino cómo héroe de la independencia alimentaria.

Al talar los árboles de las ciudades, cometemos un arboricidio, con agravante al detrimento humano, por cortar lazos emocionales a las nuevas generaciones, qué siguen el ejemplo impúdico de atentar contra la poca naturaleza qué nos rodea.   Los árboles son lugares de tiempo,  frescura, comodidad y resguardo. El árbol no es un héroe  silencioso, es un titan que habla con atributos, qué complementa al campesino cómo símbolo, el verdadero héroe de la patria, el autor de la viabilidad de las ciudades. Sin los árboles y sin los campesinos, no podríamos respirar, no podríamos alimentarnos.

Veo consternado cómo en la ciudad de Cartago en los centros administrativos de mando, utilizan la erradicación de árboles cómo muestra de “progreso” o de embellecimiento locativo. Veo abrumado cómo las autoridades ambientales combaten la proliferación de aves desplazadas, tomando cómo medidas la erradicación de árboles para que no se aposenten mientras permiten la expansión de las fronteras agrícolas y monocultivos que arrasan con su hábitat natural.

Respetemos los árboles de las ciudades, seres qué tienen tantos depredadores cómo habitantes de una ciudad, por ese mal ejemplo inculcado desde los atrios decisorios.

Miremos los árboles cómo la más grande prueba de la existencia de la sabiduría cósmica y al campesino cómo un sabio terrícola qué te alimenta. 

Jorge Enrique Moncada Angel

A Cartago la Gobiernan con las Vísceras (undécimo dominical)

Por Jorge Moncada Angel
A Cartago la gobiernan con las vísceras y sin escombrera. La falta de escombrera en Cartago, ha generado gran daño ambiental en toda la ciudad, o toda la ciudad es una escombrera, ha estrangulado la Madre Vieja Zapata, convirtiéndola en un caño estancado, generadora de vectores, además, deteriorando las orillas de nuestro río la vieja con el vertimiento de residuos sólidos  que no deben estar allí. Todo esto sumando a la tala sistemática de árboles en todo el casco urbano, ladrilleras en zonas urbanas  y la ejecución de proyectos  cómo la Avenida Santa Ana, que genera daño ambiental con la tala de muchas especies arbóreas, que va en contravía con las políticas globales de mitigación del cambio climático. 

A Cartago la gobiernan con las vísceras por imponer políticas de espacio público en una ciudad que no genera empleo, siendo cuna de informalidad natural por no tener más opciones. 

Son viscerales políticas sociales, gobernar un municipio desde la coacción de andenes, exclusión empresarial y elusión social de sus habitantes. Políticas gestionadas desde un municipio que es incapaz de satisfacer las necesidades básicas en salud, educación, saneamiento y agua potable.
Efecto del sectarismo conservador o liberal, definición de la palabra Fascismo “es algo, que realmente, no nos gusta” Profesor Peter Kenez (Universidad de California).

Imprentado en una sociedad celosa de aplicar el llamado “Power Sharing” (Poder compartido) política global utilizada en muchos acuerdos de paz alrededor del mundo, cómo en Irlanda del Norte, por citar un ejemplo puntual.

Ese miedo de compartir el poder, es un temor visceral, que enferma todo lo que rodea,  el cual incluye la libertad de empresa y la competencia leal y deja a Cartago en una posición que menoscaba el bienestar general, para mantener el “buen vivir”, ya degradado de “Los Fasces”.

A Cartago la gobiernan con las vísceras.

Jorge Enrique Moncada Angel
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Valorización, Polémica Ambiental Avenida Santa Ana

Valorización,  Polémica Ambiental
“Articulito”


Las nuevas transformaciones urbanísticas, contemplan un rubro, dirigido a los directos beneficiarios de las obras de infraestructura.   Apalancados en la “posible” valorización de los inmuebles, por cuenta de las“mejoras”,  los municipios cobran la intervención territorial, incrementando el  valor del impuesto predial.

Lastimosamente, la valorización causada por  las nuevas obras, es cobrada leoninamente,  sin tener en cuenta,  el  calificador  de valor ambiental,  es decir, el impacto positivo o negativo sobre  un derecho constitucional de las personas , plasmado en el artículo 79 de la carta magna, que reza:   artículo 79.  <<Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las  áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines>>

Estas certeras  y en hora buena transcritas palabras, que no son copiadas de una constitución Europea o de América desarrollada y bajo total asombro, corresponden a la constitución política Colombiana, simulan devolvernos  el derecho de creer en un mejor futuro para los Colombianos. Sin embargo, encontramos un fantasma, un pequeño artículo o “articulito” que derogó una constitución completa y la volvió eficaz fuente de consulta, más no de práctica, de los derechos y ordenanzas de una constitución vigente sin aplicabilidad.

La tala indiscriminada de árboles de la avenida Santa Ana de Cartago,  atenta contra el derecho que tenemos de vivir en un ambiente sano, no fomenta la educación ecológica de nuevas generaciones,  no consulta  comunidades sobre su deseo de realizarla o no ejecutarla,  y el Estado oficia de verdugo y no de protector del medio ambiente.

Todo lo contrario que promulga la constitución y leyes, que juran defender,  los funcionarios públicos Colombianos.
Esperamos no seguir siendo videntes de un futuro, dominado por una  clase política, que piensa mal y actúa peor.

“Paralizada obras en la avenida Santa Ana” “No Alcanzaron los Recursos Para Terminar Las Obras” “Arboricidio En Cartago” “Comunidad De Cartago Desesperada Por Atraso De Obras” “Incumpliendo Diseños Iniciales, Se Deberá Terminar Obras Avenida Santa Ana”

Sí la comunidad no se moviliza, serán seguros titulares de prensa.

Adopta un árbol, Salva el Planeta. 




Jorge EnriqueMoncada Angel 

Avenida Santa Ana De Cartago 


Réquiem Para Un Arboricidio , Tala De Árboles En Cartago

Tala De Árboles, Arboricidio En Cartago


El arboricidio es la manifestación de nuestra violencia primaria, la tala de árboles es la expresión de nuestro individuo incompleto, no evolucionado,  el arboricidio es fruto del egotismo, de la ignorancia, del desconocimiento del ciclo del oxígeno, de la negación del origen de la vida, de la inconsciencia de nuestra fragilidad en la salud,  y la poca o nula aceptación de nuestra humanidad. 
La tala de árboles  es la destrucción  del futuro, del futuro de sus hijos de mis hijos y de todos, el arboricidio es cambiar la paz por la guerra, la esperanza, por la destrucción, el vergel por el desierto, la tala de árboles es convertir un banquete majestuoso, en física hambre, el arboricidio, es mirar el fuego del sol, para quedar ciegos, es quemar nuestra piel, para desnudarnos en llagas, el arboricidio es la claudicación al mal , es crear heridas abiertas a nuestro  ambiente sano, la tala de árboles es destechar nuestra casa, para que nos llueva fuego, es enterrarnos en el polvo de las calles, es ahogarnos en un  calentamiento y vivir en un sofoco constante, bajo un soplete de penurias, de noches sin dormir a causa del calor.  La masacre arbórea  será dolor que llegará a Cartago, la tala de sus árboles será  angustia de nuestra alma, por ser participes y cómplices de un arboricidio, un asesinato de árboles y de nosotros mismos; sería un suicidio colectivo.

Tala De Los Samanes De Cartago

El Hombre, La Última Pandemia, Tala De Árboles

La peor pandemia, que amenaza la humanidad, es el actuar devastador, del hombres sobre la naturaleza. Vemos consternados, como se hace una obra de teatro, sobre la salud fito-sanitaria de los árboles citadinos. Están enfermos por ocupar un espacio, están enfermos por dar sombra, están enfermos por evitar barrer sus hojas y seguirán  enfermos de valor comercial, para contratos de erradicación, por madera, para transformación a carbón vegetal. Una terrible pandemia los amenaza, se llama la “doble moral” pública, sus síntomas son, codicia, afán de ejecución, lucro impúdico, ignorancia ética, presentismo irracional, corrupción y absoluta falta de humanidad. 

Los árboles urbanos están amenazados de muerte por su valor colateral y  amenazados por ignorancia de valor primario, cual es ser protagonistas del “Ciclo del Oxigeno” la producción de O y la captación de CO2. A continuación la definición del ciclo del oxigeno, tomada de Wikipedia:

La muerte por ahogamiento del ser humano, el hombre, la última pandemia, es la tala de árboles. La pandemia de un virus multi-sectorial, que premia el mal accionar público sobre el medio ambiente, alimentado por la falta de oxígeno en el celebro de funcionarios públicos irresponsables y no solidarios, con sus coterráneos,  que buscan, por necios motivos, la continua disminución del censo arbóreo  de  las Ciudades.

Será sólo la primera fase de nuestra auto-destrucción, después, seguiremos con la remoción de nuestro suelo, en busca de tierras raras, bajo el pretexto, de la conquista espacial, la conquista de una tierra, sin oxígeno, imitando, el vacío del espacio, que dejarán los árboles. 

Más Árboles, Menos Corrupción

Más árboles, menos corrupción, es una formula, petitorio, etiqueta o hashtag, que se aplicaría, en cualquier lucha ambientalista, para evitar arboricidios en Colombia #MásÁrbolesMenosCorrupción es nuestra manera pacífica,  de desvincular  a los árboles del conflicto de interés políticos y económicos, que viven los entes regionales, por el mandato sobre entidades descentralizadas del cuidado del medio ambiente y afines.  
Es primordial, retirar a los árboles, del lente de mira, para erradicación por X motivo,  pero más importantes es retirar el arma, de erradicación X, que apunta a los árboles. Nuestros hermanos mayores, se convirtieron con su muerte dolosa,  en la premisa del  “Todo está consumado” con su homicidio, inicia, toda ejecución de obras civiles; su tala, es arma de guerra, de carácter desmoralizante; su ausencia, es la claudicación de la sociedad, a la tiranía de la corrupción. Por eso, pedimos,  más árboles, menos corrupción.  Queremos que los proyectos de renovación medioambiental urbana, se incluyan los especímenes existentes, se juegue con ellos, en un ambiente arquitectónico conservacionista y se construya en pro de su existencia. para abarcar con su sombra protectora a las generaciones futuras, que verían en la conservación de las especies arbóreas, un referente para construir un mundo mejor. 

Más árboles, menos corrupción

Quejoso Ambientalista